Síntesis Curricular

José Antonio Medina Trejo es egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco, de la carrera de Comunicación Social (1998). En esa misma casa de estudios obtuvo el grado de Maestro en Comunicación y Política en 2007.

En el ámbito profesional, se desempeña actualmente como periodista independiente, profesor de periodismo en la UACM y consultor *.

Colaboró por casi 14 años en el Suplemento Letra S del periódico La Jornada. En esa organización editorial fundó en 1998 la Agencia de Información NotieSe. www.notiese.org en donde formó y capacitó para el trabajo periodístico a un centenar de estudiantes de comunicación de diversas universidades públicas de la ciudad de México.

Ha colaborado en una decena de medios escritos como Milenio, El Independiente y La Jornada; en revistas como Zócalo, Etcétera, Voces del Desarrollo, No tan Queer, Ohm, CAMP, Boys and Toys, DFensor, AZ, entre otras. Ha emprendido proyectos independientes de radio por internet: NotieSe Radio Noticias, Sexibilízate y Letra S Radio, ésta última en Código D.F.

En 2005 ganó el Premio Internacional de Periodismo "Rosa Cisneros" que otorga cada dos años la IPPF-ONU. Asimismo, ganó el primer lugar del Premio de Periodismo "Rostros de la Discriminación", que otorga la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), el Consejo Nacional contra la Discriminación (CONAPRED) y la Fundación Manuel Buendía. Junto al equipo de Letra S, ganó el "Premio Nacional de Periodismo" en 2001 por mejor publicación cultural. En 2004 ganó con el equipo Centauro Comunicaciones el premio "Pantalla de Cristal" por mejor guión con el documental "En la carretera".

En 2005 realizó el documental: "Octavio Acuña, un crimen de odio por homofobia" que se difundió en Canal Once, Canal 22, TVUNAM; en televisoras de Francia y España; además de recorrer festivales de documental en todo América Latina, Estados Unidos, Canadá y España.

En el ámbito académico ha impartido las materias de periodismo literario, de investigación, producción radiofónica, comunicación intercultural, metodología cualitativa y enfoque estructuralistas en comunicación en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México en los periodos 2007-I a 2009 II y de 2011- I a la fecha). Asimismo, ha formado parte del cuerpo académico del diplomado Teoría y Práctica de las Organizaciones Civiles con Trabajo en Disidencia Sexual y VIH/sida en México en los periodos 2008-II/2009-I y 2012 II-I. De 1997 al 2009 dirigió 12 tesis de licenciatura (UAM,UNAM e Iberoamericana). Actualmente dirige 6 tesis en la UACM y una en la UNAM.

Por su trabajo periodístico y compromiso social por los derechos humanos, en 2009 fue nombrado por el CONAPRED como Embajador contra la Discriminación en los medios de comunicación.

Ha impartido un centenar de ponencias en diversas Universidades, Foros y Congresos de 1997 a la fecha, con temas relacionados a los derechos humanos de personas que viven con VIH/sida, diversidad sexual, medios de comunicación y la función social que cumplen éstos respecto a los DDHH, sexualidad, diversidad sexual, el VIH/sida, la clase y el género. Ha sido facilitador en talleres, diplomados y seminarios (desde hace una década) dirigidos a periodistas, estudiantes de comunicación y activistas. Ha implementado una metodología para la incidencia en medios de comunicación. Esta labor la ha llevado a más de 12 estados de la república mexicana, además de países como Perú, Uruguay, Brasil, El Salvador y Ecuador.

* Dirige AM Comunicación e Información que ofrece acompañamiento y asesoramiento a instituciones públicas o privadas, organismos nacionales e internacionales en temas de DDHH, diversidad sexual, derechos sexuales y reproductivos, VIH/sida, elaboración de estrategias de comunicación, etc. Asimismo, ofrece la impartición de conferencias o docencia en clases especiales en universidades, coordinar talleres, seminarios, foros o congresos en los temas antes mencionados.

Datos:
Mail: j_medina27@hotmail.com / Facebook: Antonio Medina / Tw: @antoniomedina41

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  • Derechos humanos -
  • Conferencistas -
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Sociedad civil. Dignidad ciudadana ante el insulto presidencial (3/3)

Mar 01, 2019 Comentarios desactivados en Sociedad civil. Dignidad ciudadana ante el insulto presidencial (3/3) by

Construcción democrática, aportes ciudadanos y desprecio gubernamental

Por Antonio Medina Trejo *

Todos los movimientos tienen su historia, surgen, se desarrollan, crecen, son dinámicos, alzan la voz, proponen y se visibilizan. Las juventudes, las personas con discapacidad, las y los defensores de derechos humanos, los ecologistas, y todos los movimientos civiles de reivindicación de las diferencias: punks, emos, darks, skators, rockeros, grafiteros, artistas, ecologistas, intelectuales, y un largo etcétera, exigen respeto a sus diferencias y defienden sus espacios de expresión, demandan acceso a servicios y a tener un lugar en la amplia gama de una sociedad dinámica, moderna, solidaria y progresista que está destinada a garantizar derechos para todas y todos.

Por ello, es difícil entender los avances democráticos del México actual sin las organizaciones de base comunitaria y los aportes hechos por luchadoras y luchadores sociales, quienes siempre han defendido su acceso a lo que por ley y justicia tienen derecho: las prerrogativas del Estado para desarrollar actividades a favor de la colectividad.

Ante este sólido panorama de grupos sociales organizados que han logrado ser y estar en el contexto del México contemporáneo, resulta tremendamente ingrato que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, estigmatice y desestime a las organizaciones civiles con el argumento de que son “conservadoras y de derecha”, como si tener esa postura ideológica fuera malo. En una sociedad democrática, la diversidad de opiniones deben caber: derechas, izquierdas, centros y aún quienes tienen posturas radicales. Lo importante es el respeto, la legalidad y la pluralidad de opiniones.

El primer mandatario menosprecia así el trabajo territorial que llevan a cabo todos los días miles de activistas para acceder a derechos y hacer de este México un país mejor.

El derecho a la no discriminación plasmado en el artículo primero constitucional no se entendería sin el trabajo hormiga del activismo de los diferentes movimientos sociales, que desde su rubro de experiencia, se involucraron en la discusión, argumentaron, cabildearon, convencieron, para lograr que el Poder Legislativo modificara la Constitución y así dotar a las leyes mexicanas de esa visión humanista y libertaria que encierra la no discriminación por ningún motivo.

En poco más de tres décadas, las organizaciones civiles han tenido recursos del Estado mexicano para funcionar medianamente, ya no como antaño, de manera marginal o desde la clandestinidad, sin espacios, sin recursos, sin las mínimas herramientas materiales que les permitiera reunirse en un local para llevar a cabo actividades de capacitación, planeación estratégica, organización de actividades lúdicas, educativas, de atención, entre otras.

Las organizaciones civiles han realizado actividades no logradas por las instituciones gubernamentales, entre otras cosas, porque la empatía de la sociedad con las instituciones públicas no siempre es positiva, contrario a lo que sucede con las y los activistas, que por el sólo hecho de ser parte del colectivo y de estar involucrados en problemas específicos de su propia comunidad, logran una mayor conexión con el grupo poblacional con el que trabajan, a diferencia de funcionarios o funcionarias públicas que –con honrosas excepciones- trabajan desde la lógica gubernamental.

Es así que existen muchas experiencias exitosas del trabajo comunitario realizado por organizaciones civiles en colonias, poblados lejanos, ciudades, instituciones públicas y empresas en todo el territorio nacional. De hecho, hay organizaciones que gracias a la experiencia adquirida, capacitan eficazmente a funcionarios de todos los niveles de gobierno, pero también se van a los espacios de convivencia de los diferentes grupos poblacionales y se mimetizan para lograr cambios, por ejemplo en los temas antes expuestos, en la percepción de riesgo de violencia sexual, la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), la prevención del VIH, el uso correcto del condón, la prevención de embarazos no deseados, la comprensión sobre la perspectiva de género y el combate cultural de la violencia machista, entre muchos otros temas.

Por ello, las ofensas e injurias lanzadas por Andrés Manuel López Obrador contra las organizaciones civiles son también un mensaje de desprecio a su contribución al proceso de construcción democrática en México. Sus palabras y actitud humillante causaron enorme disgusto en los movimientos sociales progresistas de todo el país. Más aún cuando el presidente informó la cancelación en el otorgamiento de recursos económicos para fortalecer a las asociaciones civiles, pues en muchos casos, éstas subsisten gracias a los recursos provenientes de las instituciones públicas. Limitar esos fondos que son de todas y todos los mexicanos es en sí, es un acto autoritario.

El presidente de la República debe valorar y reconocer el trabajo y las contribuciones de la #SociedadCivil en tareas en las que el Estado mexicano no ha tenido una adecuada capacidad de respuesta. Entender eso y no limitar los recursos para su óptimo funcionamiento, sería lo deseable en un país que aspira a ser democrático y no de un sólo hombre o un sólo partido. Lo contrario sería evidenciar la intención gubernamental de crear clientelas electorales dóciles rumbo a los comicios de 2021 y 2024.

El efecto de las palabras y actitudes estigmatizantes del presidente de la República contra las organizaciones civiles, seguro estoy, retumbaron fuerte en la tumba donde se encuentra Carlos Monsiváis, un intelectual, pero también un activista social por antonomasia que vivió luchando a lado de los movimientos sociales. Lamentable que sus bienquerientes con quien él compartió ideales y que hoy son cercanos al presidente López Obrador no honran su lucha y callan, solapan los dislates del presidente y traicionan a esa sociedad civil ninguneada.

El presidente puede rectificar sin renunciar a poner orden donde no lo haya y castigar a quienes han incurrido en actos de corrupción.

Hoy el presidente tiene la oportunidad de ser un hombre de Estado y asumir que se ha equivocado al pretender quitar los mínimos recursos que se han destinado a las organizaciones civiles para que realicen su trabajo. Fortalecer a la sociedad civil para que siga construyendo democracia sería de un Estadista. Tomar el dinero que se destinaba a ellas para crear clientelas dóciles -lo hizo el PRI más de 70 años- no es propio de un demócrata, sino de un autócrata demagogo. La moneda está en el aire señor Presidente.

@antoniomedina41

#SiMonsiVivieraConNostrosEstuviera
#AsíNoSrPresidente
#SociedadCivil
#ONG

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