Antonio Medina*

Aspecto del matrimonio de Ema y Eunice celebrado en la Ciudad de México
México DF, enero 24 de 2012.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha sido congruente al rechazar las controversias interpuestas por los estados de Jalisco y Baja California, donde sus gobernantes no desean reconocer la validez jurídica y de derechos de los matrimonios conformados por personas del mismo sexo realizados en la capital del país.
Esta resolución es un logro de un colectivo, pero también de una corriente liberal y vanguardista que está en algunas instituciones públicas, en ámbitos académicos, mediáticos, legislativos, en empresas, y, en la Corte, claro; pero también en una sociedad civil cada vez más participativa y demandante, que quiere dejar atrás los atavismos discriminatorios que han dañado a nuestro país, y que desea heredar a las nuevas generaciones una nación que les respete y les quiera sin importar sus diferencias.
Este logro no se hubiera podido realizar sin un proceso arduo que han encabezado activistas desde hace más de 30 años, que han aportado su tiempo, su inteligencia y creatividad para ir avanzando en una lucha colectiva en favor de derechos fundamentales, los cuales han sido negados a homosexuales, lesbianas y personas trans desde tiempos inmemoriales.
Ojalá en esta coyuntura política-electoral que tenemos frente a nosotros sea un espacio de capitalización de logros colectivos y propuestas eficaces para seguir avanzando. En este sentido, la resolución de la Corte (con un espléndido argumento) manda un mensaje a favor de la democracia a quienes pretenden ocupar escaños legislativos o cargos públicos en las instituciones del Estado mexicano.
Quienes aspiran a tener cargos públicos y/o de decisión política, sería deseable que comprendan que no se puede estar en un cargo público y excluir a un sector poblacional por mínimo que éste sea. Desde luego los y las candidatas a la Presidencia de la República, a ocupar curules, alcaldías, delegaciones o gubernaturas no pueden desestimar los logros que se han tenido en la capital del país en materia de diversidad sexual y los beneficios que éstos han significado para el conjunto de la sociedad.
Y a quienes pretenden, desde la diversidad sexual ocupar un curul, no pueden representarse así mismos y a sus allegados (como hemos visto en alguna ocasiones), sino a TODO el colectivo, que es diverso, amplio y no solamente radica en el Distrito Federal, sino en todos los estados, colonias, municipios, escuelas, centros de trabajo y recreación, partidos políticos; en todas las iglesias y en todos los ámbitos de convivencia social.
En fin, es momento de festejar la resolución de la Corte. Capitalicemos este triunfo y sigamos desde todos los rincones del país luchando por derechos, avances en políticas públicas y erradicar la discriminación y la violencia homofóbica, pero desde la argumentación inteligente, no visceral y confrontativa, pues tenemos pendientes fundamentales que resolver y se requiere de tranquilidad, inteligencia y estrategias coordinadas entre activistas, gobernantes y el Poder Legislativo y Judicial. Hay que recordar que mucho de lo que se ha ganado hasta el momento ha sido gracias a estrategias (internas y externas) respetuosas, basadas en evidencias y bajo la premisa de la pluralidad de ideas, opiniones y formas de ver o concebir la realidad lésbico, gay, bisexual, travesti, transexual, transgénero e intersexual.
Las generaciones de niños y niñas que están naciendo en familias heterosexuales u homoparentales, que crecerán y se desarrollarán en los siguientes años, y que serán beneficiarios o no de lo que les dejemos como ciudadanos o ciudadanas, créanme, agradecerán que les entreguemos un país libre de discriminación, en donde todos y todas, sin importar nuestras diferencias, tengamos y tengan los mismos derechos y posibilidades de acceder a los beneficios que la nación mexicana debe dar a sus conciudadanos.
*Periodista independiente. Profesor de comunicación en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Consultor en temas de medios y sexualidad, derechos humanos, diversidad sexual y VIH/sida. Comentarios: amedina27@yahoo.com.mx