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OPINIÓN. Estados Unidos y la diversidad sexual

Antonio Medina
OPINIÓN. Estados Unidos y la diversidad sexual
México DF, junio 18 de 2012.

La semana pasada un grupo de 19 periodistas y activistas de diferentes países del mundo fuimos invitados a Estados Unidos por el Departamento de Estado, a través del Centro de Prensa Extranjera de Washington para conocer qué está sucediendo en esa nación con la cuestión Lésbica, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT).
 
El recorrido por Washington, Filadelfia y Nueva York fue nombrado “A developing Narrative: LGBT Issues in the United States” A global Reporting Tour, que estuvo a cargo de Ariel Howard y Dick Custin, quienes nos guiaron durante el recorrido en donde se nos dio información de lo que hace actualmente el gobierno de los Estados Unidos en estos temas y la postura tanto de grupos a favor como en contra, ya sea desde los espacios de gobierno, pero también desde la academia, grupos de la sociedad civil, organizaciones religiosas y fundaciones.
 
Fueron muchas las sorpresas, pues lejos de lo que se podría pensar, Estados Unidos no ha logrado otorgar en algunos sectores de su sociedad la igualdad ante las leyes de manera equitativa. Uno de esos sectores es el de personas no heterosexuales, pues mientras en un puñado de estados de la Unión Americana las personas homosexuales tienen todos los derechos, entre ellos, la posibilidad de adoptar y casarse o acceder a la paternidad o maternidad subrogada, en la gran mayoría del territorio se niega esos derechos a parejas del mismo sexo.
 
Esta realidad reclama ser transformada desde hace más de 40 años, cuando la noche del 27 de junio de 1969 un grupo de travestis y homosexuales fueron reprimidos por la policía neoyorquina en el bar Stone Wall. Ese suceso reivindicatorio, que duró varios días, se expandió por las principales ciudades del país y trascendió sus fronteras con particular rapidez.
 
Sin duda, la redada de Stone Wall fincó el movimiento mundial por los derechos homosexuales. No obstante, cuatro décadas de lucha y avances culturales visibles, no han sido suficientes para lograr la igualdad de derechos en el país que inició este proceso a nivel mundial.
 
El recorrido por cada una de las ciudades estuvo planeado para que periodistas y activistas invitados a este recorrido pudiéramos tener una visión desde diferentes ángulos; por ello fuimos a organizaciones civiles, instituciones públicas, universidades, medios de comunicación y centros comunitarios, en donde se nos habló de las polémicas y discusiones que está dando la sociedad estadounidense desde diferentes frentes, como el de las familias de personas homosexuales agremiados en Padres, Familiares y Amigos de Lesbianas y Gays (FLAG) por sus siglas en inglés, que reivindica el amor y apoyo de familiares de personas LGBT desde el mismo seno de las familias; mientras que la Organización Nacional por el Matrimonio, de extracción conservadora, defiende la postura del matrimonio entre heterosexuales y cuestiona la propuesta del presidente Barack Obama sobre sus recientes declaraciones en torno al avance en derechos hacia el sector de la diversidad sexual.
 
En el ámbito de gobierno, el grupo de periodistas y activistas provenientes de países africanos, asiáticos, de Europa del Este y América Latina, pudimos escuchar de viva voz la experiencia de dos altos funcionarios de la Marina de Estados Unidos que relataron su experiencia como personas no heterosexuales antes de la propuesta del ex presidente Bill Clinton (Don’t ask Don’t tell), y lo que se vive actualmente en las Fuerzas Armadas estadounidenses después de que el presidente Obama reivindicara con una postura de Estado el derecho de todo militar o marino a ser respetado en sus preferencias sexuales y tener los mismos derechos que han tenido siempre los heterosexuales.
 
Este viaje de una semana permitió también que quienes participamos conociéramos la realidad de otros países donde las leyes y los usos y costumbres son muy adversos hacia la cuestión homosexual. En cada intervención o en las conversaciones en corto aprendimos mucho de lo que sucede en otras regiones y culturas del mundo, pues en cada experiencia explicada por algún actor estadounidense, rápidamente había un correlato de otros países, como la impunidad de los crímenes de odio por homofobia, la discriminación laboral, el bullying o acoso homofóbico en las escuelas y la inequidad laboral, por mencionar algunos temas.
 
El último día del tour estuvimos en el Centro Alí Forner de Queens, en Nueva York, en donde escuchamos el relato de jóvenes indigentes del país más rico del mundo que fueron echados a la calle por el odio homofóbico de familiares, empujándolos a la pobreza y el desamparo gubernamental.
 
Estar en ese centro, donde habitan transitoriamente decenas de jóvenes, nos reflejó que Estados Unidos tiene en sus entrañas submundos donde sobreviven sectores subalternos que no entran en la lógica del sueño americano: adolescentes gays, lesbianas y trans que son los excluidos de los excluidos; algunos hijos de inmigrantes; afroamericanos, extranjeros ilegales o personas con discapacidades; quienes llevan en sí una multiplicidad de estigmas que los colocan en la jungla de asfalto; sin hogar, sin asistencia social, al intemperie… sin amor.
 
En próximas entregas intentaré recrear a detalle los aspectos más importantes de este interesante recorrido. Y en el mes de agosto, se publicará un reportaje amplio sobre aspectos políticos y culturales de esta experiencia en el suplemento Letra S, del periódico La Jornada.
 
Twitter: @antoniomedina41
Correo electronico: amedina27@yahoo.com.mx
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