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El beso más esperado

Sábado 17 de marzo de 2007
Alejandro Medellín | El Universal

Seguro que ayer no hubo un beso más esperado, más flasheado , que el de Antonio y Jorge. El momento ocurrió instantes después de que ambos solicitaron oficialmente convertirse en una pareja de “convivientes”, la primera en registrarse en la delegación Iztapalapa.

Fue día de fiesta, día del derrumbre de mitos y de una victoria de los derechos humanos.

“¡Miren qué cosas!” -decía la drmaturga Sabina Berman, testigo del enlace-, “hace una hora este beso los hubiera llevado directo a la delegación, detenidos por la policía en flagrante acto de obscenidad; pero ahora, con este sólo beso, 30 siglos de intolerancia se han desplomado a sus pies”.

Cohetones a mediodía frente al templo de San Lucas, patrono de Iztapalapa. Calles cerradas al tránsito. Ambiente de celebración, un tanto por la entrada en vigor de la Ley de Sociedades en Convivencia, y otro tanto porque todo estaba listo para la tocada de la tarde, con la Maldita Vecindad y Mezcalito, a manera de verbena popular para celebrar el acontecimiento.

Bajo la carpa dispuesta para la ceremonia, un conjunto de cuerdas y una vocalista interpretaban Amor de Hombre, y la directora Jurídica y de Gobierno, Martha Santana, tomaba el micrófono para pedir respeto y orden.

Dos horas después de lo anunciado apareció la pareja formada por él y él.

Desordenados, ávidos del “beso” entre la pareja, los de la lente casi echan a perder el acto.

Él, de traje negro y corbata amarilla, y él, también de traje negro y corbata azul con vivos blancos, mano con mano, sentados frente a la coordinadora jurídica de la delegación Iztapalapa.

Por fin, diría al final Antonio Medina, “el amor que no se atreve a decir su nombre” estaba ahí, de pie, abierto, sin máscaras.

¿Qúe le dicen a la derecha?

– ¡Que nos rebase por la izquierda!, añadía Antonio sosteniendo junto con Jorge una bandera multicolor, símbolo del movimiento gay en el mundo.

 

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