Por Antonio Medina Trejo *

Las madres buscadoras han sido despojadas, no sólo de un hijo o hija, de su esposo, padre o hermano, sino de sus casas, sus trabajos, de sus otros hijos he hijas, y, muy importante, han sido despojadas de su vida misma como mujeres sexuadas al tener que suprimir esa parte esencial de su vida ante la profunda tristeza, pero también por la indignación de ser revictimizadas por el Estado debido a su búsqueda.
“A nosotras no sólo nos han arrebatado la vida de nuestro familiar, también nos han arrebatado la alegría de vivir”, relató la señora X durante la presentación del Informe “Desaparecer otra vez, violencias y afectaciones que enfrentan las mujeres buscadoras en México”, que presentó Amnistía Internacional el pasado 8 de julio en la Ciudad de México.

A la presentación asistieron cinco madres buscadoras de organizaciones civiles que se han dado a la labor de buscar con recursos propios a sus familiares que han desaparecido, sin el apoyo gubernamental, y en muchas ocasiones, con la obstrucción de autoridades que no les conviene que encuentren lo que es obligación del gobierno buscar con los recursos legales, de logística e inteligencia forense que se supone poseen.
Ante el abandono del gobierno para resolver este problema que cada día se agudiza más en México, las mujeres buscadoras han sido revictimizadas por el gobierno y las procuradurías, tanto estatales como Federal, además de pesar sobre ellas el estigma de la duda que han sembrado autoridades con la insinuación de que sus familiares pueden estar vinculados a actividades delictivas, lo que genera en los entornos de las familias afectadas, discriminación y hasta violencia vecinal.

De acuerdo al Informe de Amnistía Internacional, las mujeres buscadoras enfrentan una doble pena, pues no sólo es la angustia y depresión por no saber si el ser amado aún vive o ya murió, sino la amenaza del crimen organizado que ve afectados sus intereses con sus búsquedas y exigencia de que el gobierno se ponga a trabajar sobre las desapariciones forzadas.
Otros efectos colaterales se reflejan particularmente en su salud emocional, pero también padecen la precarización económica como resultado del tiempo y traslados de sus búsquedas, generándoles despidos laborales, deterioro de su patrimonio familiar, además de desintegración familiar. Y en ámbitos de justicia, la violencia de género es una constante.
Ante la indignación que despiertan las movilizaciones de las mujeres buscadoras, la opinión pública ha reconocido su legitima protesta y les ha dado la razón frente a un gobierno omiso e indolente, particularmente cuando el mismo ex presidente las estigmatizó y humilló en varias ocasiones al no recibirlas, lo que ha generado una suerte de permiso de actores políticos en las instituciones públicas para desoírlas, lo que ha redundado en la criminalización de sus acciones para evitar que se investigue a fondo los motivos de las desapariciones, pues en ocasiones el descubrimiento de fosas clandestinas han exhibido la complicidad de autoridades de los tres niveles de gobierno.

Una de las formas de persuadir la búsqueda y denuncia de las mujeres, ha sido la amenaza de violencia sexual hacia ellas o sus hijas, pues ante el impacto mediático de sus acciones, tanto ministerios públicos como funcionarios de gobierno en municipios o estatales han emprendido estrategias de persuasión como el hostigamiento psicológico, mensajes telefónicos anónimos, acoso judicial, o de plano amenaza de muerte si continúen denunciando.
El contexto al que se enfrentan las más de 600 mujeres buscadoras es que hasta mazo del 2025 hay 128,059 personas desaparecidas y no localizadas en México, con 72,100 cuerpos sin identificar, además de la localización de 5,969 fosas clandestinas en todo el territorio nacional. El 71 por ciento de estas fosas que han sido encontradas en Jalisco, Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León, aunque otras entidades como Estado de México y Veracruz también han registrado un alto número de fosas clandestinas.
Es importante comprender que las desapariciones forzadas han aumentado exponencialmente desde 2006, cuando el ex presidente Felipe Calderón emprendió su “guerra contra el narcotráfico”. Es así que de ese año a 2024 se han registrado 108 ,802 personas desaparecidas y no localizadas, de las cuales 94, 196 son hombres, seguido de 28, 003 mujeres, y 434 personas no identificadas. Pero la estrategia del expresidente López Obrador de “abrazos y no balazos” no mitigó el problema, pues en su gobierno se registraron poco más de 54 mil desapariciones, 64 por ciento más que en el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Amnistía Internacional destaca que “en ocasiones los perpetradores son funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno (municipal, estatal o federal), o bien las personas pertenecientes al crimen organizado, con diversas formas de participación, aquiescencia u omisión por parte de agentes estatales”.
Así mismo, señala que la gran mayoría de las personas desaparecidas viven en zonas marginales, son racializadas y habitan en lugares con altos índices de violencia por la guerra contra el narcotráfico, donde el Estado ha cedido espacio a la delincuencia organizada. Es importante no olvidar que del 2010 a la fecha han sido asesinadas 27 personas buscadoras, y hay al momento tres más desaparecidas.
Con base en información del RNDPNO**, Amnistía Internacional, sin dar un dato preciso, destacó que también dentro de ese universo de gente que ha sido desaparecida en México se encuentran personas de la diversidad sexual, que se aduce “han sido desaparecidas por parte de las fuerzas de seguridad o por la delincuencia organizada”, en muchos casos con fines de “limpieza sexual” o “explotación sexual”.

“Sí tuvimos en algún momento la esperanza de que con la presidenta Claudia Sheinbaum (con casi 7 mil desapariciones en lo que va de su gobierno) hubiera más apertura hacia nosotras, pues como dijeron que con ella llegábamos todas las mujeres, pero la realidad es que sigue la política del expresidente de no escucharnos y de seguir estigmatizándonos”, externó una de las madres buscadoras ahí presentes.
* Dir. Agencia Mexicana de Comunicación para la Igualdad (AMCI). @antoniomedina41
** Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.