
Por Antonio Medina Trejo *
El 27 de octubre de 2015, presenté el libro “Familias Homoparentales en México: Mitos, realidades y vida cotidiana” en el Club Universitario de México, frente al Senado en Paseo de la Reforma, un espacio que resonó con mi corazón de periodista, activista y, sobre todo, de padre gay.
Como compilador de esta obra, publicada por Letra S y la Asociación Mexicana de Comunicación para la Igualdad (AMCI), busqué visibilizar lo que viven (o vivimos) las familias conformadas por dos papás o dos mamás con sus hijos o hijas en México en el contexto de avances legales que permitieron desde 2010 el Matrimonio Civil Igualitario con la posibilidad de la adopción en Ciudad de México.
Ese día asistieron activistas, familias de la diversidad sexual con sus bebés, además de dos invitados de honor: Jorge y Mateo, mi esposo y mi hijo que en ese momento tenía cuatro años, y a quienes dediqué el esfuerzo de ese proyectos editorial, pues en gran medida la idea de compilar los textos sobre familias de la diversidad sexual partió de la vivencia personal, tanto como papá de Mateo, como esposo de Jorge, con quien llevo 21 años de vida en común.

Hoy, al conmemorar el décimo aniversario de este libro, reflexiono sobre cómo las vivencias de todas las parejas de la diversidad sexual que se han unido y que dieron sus testimonios a los investigadores e investigadoras en cada unos de los capítulos, han contribuido a transformar imaginarios sociales estigmatizantes en México, aunque aún enfrentamos prejuicios en instituciones y rechazo social en algunos rincones del país.
Un libro que da voz a nuestras familias Familias Homoparentales en México nació para desmontar mitos y visibilizar la realidad de familias como la nuestra.

Con prólogo de Ricardo Bucio, entonces presidente del Conapred, sus siete capítulos combinan investigaciones desde la sociología, la psicología social, el trabajo social o aspectos legales, sin dejar de lado la antropología y el reportaje fino, profundo y depurado que da voz a las parejas.
Cada uno de los textos tiene testimonios que narran nuestra cotidianidad: elegir una escuela “liberal” para nuestros hijos o hijas, responder preguntas intimidatorias antes de abordar un avión, explicar una y otra vez que nuestros hijos no se harán gays o lesbianas por tener dos papás o dos mamás, o lidiar con el prejuicio morboso en la sala de espera cada vez que vamos al doctor, además de exigir una y otra vez el derecho de los hombres para poder cambiar a nuestros hijos en el baño de restaurantes, cines o tiendas comerciales con el mobiliario específico para ello.
Estas son algunas de las peripecias de la vida cotidiana de nuestras familias que se contaron a detalle a quienes desde el trabajo académico indagaron sobre las familias que antes se tenían que esconder o debían mentir sobre el amor de las parejas, muchas veces en detrimento de la salud emocional de sus hijos e hijas.
Publicado tras la resolución 43/2015 de la Suprema Corte, que avaló la adopción homoparental, el libro fue presentado por la antropóloga Marta Lamas, y la periodista Katia D’Artigues y el director de Letra S, Alejandro Brito, quienes destacaron la importancia del contenido del libro, el cual, dijo Lamas, es una suerte de guía práctica para los diputados para que ya legislen el matrimonio igualitario en todo el país”.
Por su parte, la periodista D´Artigues valoró el esfuerzo de visibilizar otras formas de familia, mientras que Brito Lemus destacó el cambio cultural en el que publicó el libro, particularmente por los avances en derechos que hasta ese momento tenía el movimiento de la diversidad sexual, al irrumpir siempre con la exigencia de derechos desde lo personal y lo político.
Los datos duros y el análisis cualitativo fueron la brújula del libro, que tuvo en cada una de las investigaciones un componente investigativo novedoso para el momento, y que de acuerdo a amigos y amigas que fueron entrevistadas en su momento, me comentan que es lo que permite que “sigue vigente”, pues a pesar de los avances que hemos tenido en leyes, siguen habiendo actos de discriminación en escuelas, clubes deportivos, en consultorios médicos o en la calle contra parejas de la diversidad sexual.
Hoy en día sabemos, de acuerdo al INEGI, que entre 2010 y 2023 se registraron 46,000 matrimonios igualitarios, con 6,606 en ese año (60% entre mujeres) y unos 6,000-6,500 estimados en 2024.

El Censo 2020 y la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG 2024) reportan 343,000 hogares diversos (1.5% del total), de los cuales 64% crían hijos, como Jorge y yo.
Estas cifras muestran que no estamos solos: somos parte de un movimiento que ha quintuplicado las uniones desde que dimos el primer paso en 2007 con Sociedades de Convivencia.
En el tema de adopción, que es el capítulo que yo escribí para el libro, sigue siendo un camino lento y tortuoso para las parejas del mismo sexo que quieren ejercer sus paternidades o maternidades.
Hasta 2021, solo 17 parejas del mismo sexo habían adoptado en México; para 2023, se estima de 30 a 40 casos más, principalmente en CDMX y Coahuila, entidades donde los proceso son menos burocráticos y hay mayor disponibilidad de las autoridades a facilitar esta posibilidad a familias de la diversidad sexual.
Estas cifras, aunque pequeñas frente a las mil adopciones anuales en todo el país por parte de parejas heterosexuales, son un triunfo. Jorge y yo lo vivimos en 2011, cuando ejercimos nuestro derecho a adoptar tras el Matrimonio Igualitario.
Convertirnos en padres fue extraordinario, un sueño tejido con amor y paciencia. Sin embargo, con 30 mil niños, niñas y adolescentes en orfanatos, las trabas burocráticas —como procesos de hasta 8 años y evaluaciones sesgadas— limitan que más familias como la nuestra accedan a la posibilidad de tener un hijo o hija en su hogar.
Urge un registro nacional claro para visibilizar y agilizar estos procesos. En instituciones públicas, aún enfrentamos miradas de desconfianza o trámites que se complican por prejuicios.
En algunos lugares de México, el rechazo social hacia familias homoparentales persiste, con discursos que nos tachan de “antinaturales” o cuestionan nuestra capacidad de criar. En este décimo aniversario, Familias Homoparentales en México es más que un libro: es el eco de nuestra historia.
Como periodista, me enorgullece haber documentado un cambio de época; como padre, me emociona que Jorge y yo seamos parte de las 343,000 familias diversas que transforman México.
Los avances son victorias que celebramos, pero también recordatorios de lo que falta. Mientras esperamos el censo de 2030, que dará más luz sobre nuestra diversidad, este libro sigue siendo un llamado a construir un México donde ningún niño tema por vivir en una familia diversa, y ninguna familia, como la nuestra, enfrente rechazo.
• @antoniomedina41
Nota: se anexan los videos de la presentación con Marta Lamas, Katia D`Artigues y Alejandro Brito, además del compilador Antonio Medina.
Marta Lamas: https://www.youtube.com/watch?v=1g1hkr1DDAE
Katia D`Artigues y Alejandro Brito https://www.youtube.com/watch?v=pQ1-oT3LMcQ
Antonio Medina https://www.youtube.com/watch?v=Wd3e2uZ0gnk